Breve historia del sindicalismo en el sector musical (1940-2016)

La accidentada historia del sindicalismo en el sector musical del Estado español está por contar. Las siguientes líneas son un material de trabajo para la Unión Estatal de Sindicatos de Músicos, Intérpretes y Compositoras o para cualquier persona interesada en el tema. Anticipamos que es esta una historia triste, ya que el sindicalismo musical como tal acaba con el franquismo y comienza a retormarse en pleno 2016.

SGAE y el Sindicato Nacional del Espectáculo franquista

En Sin mono azul. Breve historia del sindicalismo en el trabajo cultural (1899-2015) ya hablamos brevemente de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) y los orígenes del sindicalismo en el sector:

[…] después de la Guerra Civil, se disuelven en 1941 todas las sociedades de autores. Queda así SGAE como entidad única, asumiendo la representación y gestión de los derechos de autor en España y en el extranjero. […] Con la creación de la Organización Sindical Española – OSE (más conocida como sindicato vertical), se impulsaron distintos sindicatos, como el Sindicato Nacional del Espectáculo (SNE). La SGAE quedó integrada dentro del complejo organigrama del sindicalismo vertical […].

Durante el franquismo la SGAE estuvo integrada dentro del Sindicato Nacional del Espectáculo o Sindicato Vertical, creado en 1940. Todos los artistas sin excepción, profesionales o amateurs, debían realizar un examen para poder obtener el preciado carné de Teatro, circo y variedades. El sector musical quedaba así totalmente regulado, ya que sin ese carné los músicos no podían actuar, aunque en la práctica bastaba con que algún miembro de la banda lo tuviera para que las autoridades hicieran la vista gorda.

Al enmarcarse la SGAE dentro del Sindicato únicamente los afiliados podían recibir dinero en concepto de derechos de autor, lo que generó un gran conflicto en los años 70:

[…] artistas como Joan Manuel Serrat, Juan Pardo, Mari Trini, Luis Eduardo Aute o Massiel comenzaron una campaña en los medios con vistas a poder cobrar derechos de autor. La cuestión es que todos estos artistas eran conocidos en el argot del sector como “silbadores”, músicos sin el preceptivo carné de Circo y variedades, al no tener formación musical de ningún tipo. Al no poseer ese carné no podían acceder a sus ingresos de derechos de autor a través de SGAE, ya que ésta únicamente contemplaba pagar a músicos del Sindicato. A pesar de la polémica generada […] su situación no se regularizó hasta los años ochenta.

Los primeros artistas que comenzaron a luchas contra el Sindicato Vertical fueron los actores y actrices de teatro, que organizaron una exitosa huelga en 1974 y que finalizó con varios detenidos y cuantiosas multas. Los músicos, por su parte, únicamente organizaron (que sepamos) un efímero Sindicato de Músicos de Madrid, que impulsó el festival Rocktiembre de 1978, para aparentemente desaparecer luego sin dejar rastro (recientemente se ha realizado un concierto-homenaje al Rocktiembre).

De SPME a AMPE pasando por las nuevas asociaciones de músicos

Los músicos que formaban parte del Sindicato Nacional del Espectáculo organizaron en democracia el nuevo Sindicato Profesional de Músicos de España (SPME). En su web encontramos la siguiente información:

El acta fundacional del S.P.M.E. consta con fecha de Registro de 21 de junio 1977 ante el Ministerio de Relaciones Sindicales en Madrid; quedando constituido a partir de entonces con las siglas S.P.M.E. como un Sindicato en el que se integran todos los músicos que ejerzan la profesión musical y que voluntariamente formen parte del Sindicato.

Este sindicato sigue existiendo a día de hoy, aunque su actividad es muy poco conocida. De hecho, no forman parte de la Confederación de Artistas del Espectáculo (CONARTE), firmantes este 2016 junto a la Unión de Actores y Actrices del Convenio colectivo estatal del personal de Salas de Fiesta, Baile y Discotecas.

Es decir, el único convenio estatal que aplica, aunque sea parcialmente, al sector musical no ha sido firmado por el único sindicato estatal de músicos existente. SPME ha creado FORMA, Formaciones Musicales Agrupadas, para que sus afiliados puedan facturar cuando actúen.

Nos detendremos más adelante en la esta nociva práctica tan extendida que hay en la actualidad: convertir por norma a los músicos en falsos autónomos, sustituyendo los contratos laborales por contratos mercantiles, además de ignorar siempre el promotor que tiene que ser él quien gestione el alta en el Régimen Especial de Artistas. Ante la poca actividad del SPME fueron surgiendo diversas iniciativas, siendo los músicos de jazz los más activos en el campo asociativo.

En 1989 se crea la Associació de Músics de Jazz i Música Moderna de Catalunya (AMJM), que se define como una “entidad cultural, democrática y de carácter sindical”. Fue una de los colectivos impulsores de la extinta Unió de Músics de Catalunya y, más recientemente, ha participado en la creación de Federación Estatal de Asociaciones Profesionales de Músicos de Jazz y Músicas Improvisadas.

Más accidentado fue el camino en Euskal Herria: la asociación se creó en el 94 bajo las siglas de MAE, Músicos Asociados de Euskadi, cuya actividad se detuvo en el año 2002. Pero en el 2012 retoma su actividad como Musikari Euskal Herriko Musikariak, cuyos objetivos son:

  • Impulso del desarrollo creativo del sector.
  • Posibilitar una relación continuada con las instituciones y demás agentes del medio.
  • La representación, defensa y promoción de los intereses de los músicos y artistas en general y de sus asociados en particular.
  • Establecer relaciones con asociaciones afines.

Los músicos de las orquestas sinfónicas impulsaron en 1996 la Asociación de Músicos Profesionales y de Cámara, que en el 2007 se convirtió en la Asociación de Músicos Profesionales de Orquestas Sinfónicas, AMPOS.

Finalmente, en 1999 surge la Asociación de Músicos Profesionales de España (AMPE), de vocación estatal, que en su web declara que se crea con el objetivo de:

  • Promover la defensa de los intereses y derechos de los músicos profesionales.
  • Favorecer el desarrollo profesional y personal de los músicos.
  • Servir como foro de intercambio de conocimientos musicales.

En los años 90 vemos un retroceso total a nivel sindical, ya que como sustitución al SPME se fueron organizando asociaciones que, por su carácter legal, no podían actuar como sindicato ni negociar convenios.

Entidades de gestión y su complejo panorama asociativo

Hay dos entidades de gestión de referencia para los músicos, SGAE y AIE (Artistas Intérpretes y Ejecutantes). SGAE recauda, gestiona y reparte derechos de autor, mientras que AIE recauda, gestiona y reparte los llamados derechos conexos, relacionados con los intérpretes de música (derechos mucho más desconocidos). Al ser entidades sin ánimo de lucro (y manejar enormes cantidades de dinero) estas entidades subvencionan diferentes iniciativas.

En el caso de SGAE al analizar el anuario de su Fundación observamos cómo varias asociaciones de músicos reciben dinero todos los años. Además de la ya citada AMJM hay un elevado número de asociaciones cuya actividad ni transciende ni está fiscalizada de ningún modo. Podemos dividir estas asociaciones en varios grupos:

– Un primer grupo es el de las asociaciones que participan activamente en las luchas internas que se producen en la SGAE y que presentan candidaturas cuando se convocan elecciones, como Autores de Música Asociados (AMA), Junta de Autores de Música (JAM) o Asociación de Compositores y Autores de Música (ACAM).

– Un segundo grupo son las asociaciones de corte local o de comunidad autónoma y sus federaciones correspondientes, como la Associació Catalana de Compositors, Asociación Madrileña de Compositores, Federació de Joventuts Musicals de Catalunya, Federación de Asociaciones Ibéricas de Compositores, Promuscan Asociación para la Promoción de la Música en Canarias y Promusic Profesionales de la música de las Islas Canarias.

– El tercer grupo serían las asociaciones que no encajan en ninguno de los anteriores, como la antes citada AMJM, Asociación de Música Electroacústica de España, Federación de Músicos Asociados MUS XXI, Asociación Musicos Ao Vivo, Musimagen y Musicaem.

La AIE, por su parte, también dispone de un fondo asistencial y algunas de estas asociaciones reciben fondos tanto de SGAE como de AIE en ocasiones. AIE ha sido fundamental en la creación y desarrollo de las cooperativas de músicos, al prestar apoyo a MUS XXI, una asociación donde hay miembros de la Junta de AIE, y MUSICAT, surgida como veremos de sindicatos catalanes enmarcados en el SPME.

Cooperativas de músicos

Las cooperativas surgen ante el problema de que los promotores no contraten jamás laboralmente a los músicos y no gestionen su alta en el Régimen Especial de Artistas. Ante esa situación varias asociaciones plantearon un parche en forma de cooperativas para paliar esa situación.

La primera asociación implicada en el impulso de cooperativas es MUSICAT, una asociación profesional de músicos que procede del antiguo sindicato de músicos de Girona, fundado en 1917. La primera cooperativa que se fundó desde el sindicato fue en el año 1995, Músics de Girona. En la actualidad existe el Grupo de Gestión MUSICAT, integrado por tres cooperativas y una asociación cultural. A través de ese grupo, los socios-músicos pueden facturar sus actuaciones amparándose en los derechos que otorgan la afiliación y alta en la Seguridad Social.

La otra asociación es MUS XXI, una de sus caras visibles es Javier Campillo, también en la AIE. MUS XXI se creó en define como “una entidad de acción social, fundada en marzo de 2007. Su ámbito de acción es nacional y entre sus objetivos más directos, están los de agrupar, representar, defender y promover los intereses sociales, culturales y profesionales de músicos, autores y artistas en general y, de sus afiliados en particular”. Tienen dos cooperativas, Músicos Unidos (que trabaja con el Régimen General de Artistas) y Músicos Trabajado (trabaja con Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA)).

Uno de los sindicatos más recientes es Musicos Ao Vivo, creado en 2008 y que también ha impulsado una cooperativa, que colabora a nivel estatal con las de MUSICAT y MUS XXI. Hay cooperativas de este tipo también en Canarias, aunque en Canarias la impulsada por la UMCA (asociación creada en el 2009) es especialmente crítica con MUS XXI.

Unión Estatal de Sindicatos de Músicos, Intérpretes y Compositoras en tiempos de FEMA

La Federación de músicos asociados (FEMA) agrupa a varios colectivos que ya hemos comentado: MUSICAT, PROMUSIC, Músicos Ao Vivo, MUS XXI, AMPOS y AMA. A pesar de su existencia este año 2016 se ha producido algo muy llamativo: el único Convenio que afecta a los músicos, el Convenio colectivo estatal del personal de Salas de Fiesta, Baile y Discotecas, ha sido firmado este año sin la participación de sindicatos de músicos.

A nivel estatal se está impulsando una nueva Unión Estatal de Sindicatos de Músicos, Intérpretes y Compositoras, con varios objetivos. Además de defender los intereses de los músicos como autores, la Unión ve indispensable crear sindicatos que puedan participar en la firma de los convenios que afecten a los músicos, y que no vuelva a firmarse un convenio sin sindicatos del sector.

También se busca acabar con la nociva práctica de convertir por norma a los músicos en falsos autónomos y desechar el uso de las cooperativas para facturar. Hay que lograr cuánto antes que se cumpla la legalidad y que como norma (y no como excepción) se contrate laboralmente a los músicos, además de que los promotores asuman el alta el el Régimen Especial de Artistas.

Para ello la nueva Unión ha creado un Manual de Buenas Prácticas para la contratación en el sector musical que está empezando a tener una buena aceptación a nivel institucional, sólo a un mes de su publicación.

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Acerca de David García Aristegui

David García Aristegui nació en 1974 y es Licenciado en Ciencias Químicas (Bioquímica) por la Universidad Complutense de Madrid. Publicó el libro ¿Por qué Marx no habló de copyright? (Enclave de Libros) en 2014, y desde entonces desgrana sus pensamientos a través de sus ya habituales artículos críticos en varios medios de comunicación. Destaca entre sus textos el capítulo sobre SGAE en CT o la Cultura de la Transición (DeBolsillo, 2012) o el prólogo para Criminales del copyright (Hoja de Lata, 2014). Fue el creador de uno de los pocos programas dedicados en exclusiva a la propiedad intelectual, Comunes. Actualmente imparte la asignatura de Propiedad Intelectual en el Grado de Creación Musical en la Universidad Europea de Madrid; colabora en Barrio Canino, realizado desde Ágora Sol Radio, y con los colectivos Ciencia Para el Pueblo y la Unión de Sindicatos de Músicos, Intérpretes y Compositoras. Su último trabajo ha sido el autoeditado Sin mono azul. Breve historia del sindicalismo en el trabajo cultural (1899-2015) y en el 2017 se publica, junto a Ainara LeGardon, SGAE: el monopolio en decadencia.
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2 respuestas a Breve historia del sindicalismo en el sector musical (1940-2016)

  1. ES SOLAMENTE UNA PARTE DE LA HISTORIA ,Y MUY DIFUMINADA, CONCRETAMENTE DE AMPE NO SE DIJO NADA, Y PUEDO ASEGURAR Y DEMOSTAR QUE HAY MUCHO ,MUCHO ,Y MUCHO QUE DECIR,Y LO QUE QUEDA ,CLARO…..Y LA SOLUCION ES BASTANTE MAS COMPLEJA QUE DAR DE ALTA A LOS MUSICOS ,QUE YA ESTARIA BIEN, PERO DE LO REALMENTE IMPORTANTE NO HE LEIDO NADA ,LO CUAL QUIERE DECIR QUE CADA UNO VA A SUS OBJETIVOS ,Y NO VAMOS A LOS DE TODOS, QUE TENDRIA QUE SER LA MUSICA, POR ENCIMA DE CUALQUIER INTERES…..CON TODO RESPESTO COMPAÑEROS. J. L. NIETO

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