Nuevos sindicatos y nuevas entidades de gestión (Sin mono azul – III)

Sin mono azul. Breve historia del sindicalismo en el trabajo cultural (1899-2015) – I

Trabajo cultural durante la dictadura franquista (Sin mono azul – II)

Superado el franquismo y con la llegada del régimen democrático se produjo una nueva reforma de la Ley de Propiedad Intelectual en 1987, que no fue una ruptura con las leyes anteriores si no una modernización y adaptación a los acuerdos internacionales. Para algunos autores lo más relevante de la reforma fue que dejó a las entidades de gestión, ya sin el control gubernamental a través de la OSE, con un régimen jurídico absolutamente privilegiado.

Lo novedoso de la LPI de 1987 fue que supuso el final del monopolio de SGAE como entidad única, una herencia de la dictadura que se quiso eliminar al haber desaparecido ya la OSE y los sindicatos verticales. La SGAE cambió de denominación (Sociedad General de Autores y Editores) y se crearon entre 1988 y 1990 seis entidades más, que en la práctica operan también como monopolios sectoriales. Con la llegada de DAMA, la octava entidad de gestión en 1999 se rompe por primera vez el monopolio en las entidades de gestión en España, en concreto en el sector audiovisual.

Tabla_EEGGTabla elaborada por la Comisión Nacional de la Competencia

Las entidades de gestión nos son muy útiles para analizar la composición de clase de los distintos segmentos de los trabajadores culturales.

En primer lugar tenemos a SGAE, como hemos visto es la entidad más antigua, además de con más recursos y más poder, donde se agrupan dramaturgos, músicos, autores audiovisuales y editores. Alrededor de SGAE orbitan distintas asociaciones profesionales (de músicos y de autores dramáticos, básicamente) que se financian con dinero de esta. Hay que recordar la evolución de la SGAE: desde los años sesenta los autores dramáticos fueron perdiendo fuerza en la entidad y cogiendo mucho peso los autores audiovisuales pero, sobre todo, los autores musicales. Muy vinculada a la SGAE está otra entidad de gestión para los derechos de los intérpretes, AIE. En España no hay tradición de sindicalismo en el sector musical, habiendo distintas organizaciones, poco representativas y dedicadas a aspectos muy concretos del sector, y que no tienen ningún peso ni influencia efectiva ni en la SGAE ni en AIE.

Las patronales también tienen sus entidades de gestión, AGEDI en el caso de las compañías discográficas y EGEDA en el de las productoras audiovisuales (no nos vamos a detener en ellas).

CEDRO es la entidad de gestión relacionada con el mundo de la literatura, y que tuvo como predecesora en los debates sobre propiedad intelectual en literatura a la Asociación Colegial de Escritores (ACE). A finales de los setenta y principios de los ochenta el escritor Ángel María de Lera (que estuvo vinculado al Partido Sindicalista, creado por parte del sector posibilista de la CNT antes de la Guerra Civil) dio un gran impulso a la ACE. Las posturas de la Ángel María de Lera (fallecido en 1984) y la ACE fueron tenidas en cuenta en la reforma de la LPI de 1987, aunque varias de sus propuestas, como la de un dominio público de pago, se desecharon. Otras, como la creación de un Montepío de escritores (a semejanza del Montepío de Autores de la SGAE) fueron recogidas posteriormente por CEDRO.

VEGAP (Visual Entidad de Gestión de Artistas Plásticos) se creó en 1990 por asociaciones profesionales y artistas del sector. Probablemente las artes plásticas sea el sector del trabajo cultural históricamente más alejado de los sindicatos y la acción colectiva.

En cambio, no todas las entidades de gestión se crearon respondiendo a inercias históricas, intereses de las patronales o por parte de asociaciones profesionales: los sindicatos han jugado un papel muy importante en la creación de entidades de gestión.
Es el caso del sindicato Unión de Actores, impulsora en 1990 de AISGE (Artistas Intérpretes Sociedad de Gestión), la entidad de los actores y actrices. La Unión de Actores surge a raíz de la decisión del Gobierno del PSOE en 1986 de aprobar un decreto que declaraba a los actores trabajadores por cuenta propia, lo que implicaba que se les considerara autónomos en lugar de trabajadores contratados. Esa situación sólo resultaba ventajosa para las productoras, que quedaban eximidas así de pagar la seguridad social de los actores.

El sector se movilizó y de ese ciclo de protestas es de donde surge el nuevo sindicato de la Unión de Actores, que recogió a muchos afiliados a CCOO y UGT que no acabaron de encajar en esas organizaciones. El primer secretario general de la Unión de Actores y luego vicepresidente de AISGE Fernando Marín recordó en su texto Una crisis anunciada cómo se organizó a nivel estatal AISGE: “Promovimos y fundamos la Federación de la Unión de Actores del Estado Español. […] No debemos olvidar que la Unión de Actores, a través de la Federación, promovió y organizó la constitución de AISGE, uno de nuestros mejores logros, por el que luchamos y por el que hay que seguir peleando en su defensa siempre”.

Otra entidad de gestión impulsada por un sindicato es DAMA (Derechos de Autor de Medios Audiovisuales), creada en 1999 y muy relevante ya que supuso el final del monopolio de la gestión de derechos en el sector audiovisual por parte de la SGAE. DAMA fue impulsada por ALMA (Asociación de Autores Literarios de Medios Audiovisuales), un sindicato de guionistas creado en 1989. El conflicto legal entre SGAE y DAMA fue muy duro, aunque finalmente DAMA ganó y ahora está logrando imponerse a SGAE tanto dentro del sector audiovisual nacional como a la hora de establecer acuerdos internacionales con entidades extranjeras.

Para finalizar, hay que resaltar que hasta la fecha los periodistas, mientras se suceden los EREs en los medios de comunicación y se precariza cada vez más el sector, no han logrado que se les reconozca ningún tipo de derechos de autor, a pesar de impulsar en el 2013 la Plataforma de Derechos de Autor de los Periodistas, integrada por la mayoría del complejo mapa asociativo del sector: Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE), UGT, CCOO, Federación de Sindicatos de Periodistas, Asociación Nacional de Informadores Gráficos de Prensa y Televisión y varios de los Colegios de Periodistas existentes.

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Acerca de David García Aristegui

David García Aristegui nació en 1974 y es Licenciado en Ciencias Químicas (Bioquímica) por la Universidad Complutense de Madrid. Publicó el libro ¿Por qué Marx no habló de copyright? (Enclave de Libros) en 2014, y desde entonces desgrana sus pensamientos a través de sus ya habituales artículos críticos en varios medios de comunicación. Destaca entre sus textos el capítulo sobre SGAE en CT o la Cultura de la Transición (DeBolsillo, 2012) o el prólogo para Criminales del copyright (Hoja de Lata, 2014). Fue el creador de uno de los pocos programas dedicados en exclusiva a la propiedad intelectual, Comunes. Actualmente imparte la asignatura de Propiedad Intelectual en el Grado de Creación Musical en la Universidad Europea de Madrid; colabora en Barrio Canino, realizado desde Ágora Sol Radio, y con los colectivos Ciencia Para el Pueblo y la Unión de Sindicatos de Músicos, Intérpretes y Compositoras. Su último trabajo ha sido el autoeditado Sin mono azul. Breve historia del sindicalismo en el trabajo cultural (1899-2015) y en el 2017 se publica, junto a Ainara LeGardon, SGAE: el monopolio en decadencia.
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