Flickr: dinero, comunidad y Creative Commons

Hay una nueva polémica en el mundo de la cultura libre: el uso de las licencias Creative Commons, vinculadas a este movimiento, en el popular servicio propiedad de Yahoo llamado Flickr.

Pero vayamos por partes. En la lista cc-community (relacionada obviamente con las Creative Commons) Simone Alipandri ha abierto un interesante debate en torno al uso de las licencias libres, quejándose de que las y los usuarios de Flickr no entienden las licencias CC y que eso no es culpa de Flickr.

Alipandri aludía a las disculpas públicas que Flickr ha pedido a su comunidad, debido al uso de fotografías con licencia CC en Flickr Wall Art. Mariana Fossatti ha realizado una acertada síntesis de lo ocurrido:

Hace poco Flickr inauguró Wall Art, una tienda online donde se pueden encargar copias físicas de fotos que alberga esta plataforma de compartición de imágenes propiedad de Yahoo. La iniciativa generó controversia porque se incluyeron en la tienda fotos con licencias Creative Commons (aquellas autorizadas para su uso comercial). Los autores de esas fotos no fueron consultados ni se les ofreció participar en las ganancias de este programa comercial. Aunque fue lícita la acción de la empresa, su actitud fue cuestionada éticamente por la comunidad de usuarios. Debido a las críticas y protestas, finalmente esas fotos fueron retiradas de la tienda y actualmente se estudia una forma más adecuada de incluirlas en Wall Art.

¿Qué ha sucedido aquí? una empresa, Flickr, ha accedido a fotos cuya licencia le permite hacer de ellas un uso comercial. Sobre este punto no hay discusión. El problema ha surgido cuando un número significativo de usuarias/os de Flickr han puesto el grito en el cielo, ya que consideran que, a pesar de las licencias que utilizaron, deberían haber sido consultados e, incluso, remunerados.

Flickr les ha dado la razón, les ha pedido disculpas y está pensando la manera de remunerar a quienes Flickr Wall Art haya utilizado sus fotografías. Como comentábamos unos párrafos más arriba, activistas como Simone Alipandri se han indignado por la aparente incapacidad de quienes practican la fotografía de entender la filosofía e implicaciones prácticas de las licencias CC.

La cuestión es que, hasta ahora, poco se había hablado de la percepción que tienen los usuarios de las CC, más allá de temas estrictamente legales o económicos. La polémica alude a algo poco tratado en la cultura libre, como son las cuestiones morales. Algunas de las usuarias de Flickr como Jen Simmons consideran que, independientemente de la literalidad de las licencias, hay usos de las obras que no quiere autorizar, como ha explicado en su texto I Don’t Want “Creative Commons BY” To Mean You Can Rip Me Off.

Desde mi punto de vista, este conflicto es un síntoma más de la crisis que hay en la llamada cultura libre. Flickr no es una comunidad, es un negocio. Para cuidar y preservar su modelo de negocio, Flickr ha decidido mimar a sus potenciales clientes y aceptar la percepción que éstos tienen de las licencias CC, aunque con la ley en la mano han actuado correctamente. Así las cosas, el conflicto de intereses generado no encaja en las mitificaciones románticas del procomún.

Por otro lado, el uso de las licencias CC sigue siendo tan problemático como el primer día, por mucho que esto indigne a algunos activistas. En muchas ocasiones su uso, en vez de simplificar el acceso a determinadas obras, lo complejizan. Dicho de otra manera, las CC son una buena opción para quienes ya tienen sólidos conocimientos sobre propiedad intelectual, y no al revés. De ahí que sea interesante la propuestasde simplificar el uso de las Creative Commons, planteando una licencia única, aunque puede que ese sea un callejón sin salida.

Mientras no haya comunidades reales, ancladas al territorio y a sectores concretos, que profundicen en la propiedad intelectual y los derechos de autor, estos problemas seguirán reproduciéndose. Las leyes de propiedad intelectual tienen una gran complejidad intrínseca y esto tiene consecuencias, como son las distintas y variadas percepciones que se tienen de estas leyes, visiones muchas veces sesgadas, erróneas o, al menos, basadas en lugares comunes y no en la oscura legalidad vigente.

Por mucho que mejoren las licencias éstas, por si solas, no podrán solventar los problemas que se deben y se pueden afrontar colectivamente desde la organización de las y los trabajadores culturales.

BOLA EXTRA: Copyright Match: Vimeo eliminará los vídeos con música protegida por derechos de autor – El debate de la Comunidad: ¿qué sentido tiene ahora pagar por algo que coarta la libertad creativa? Parece que Vimeo recula y desactivará temporalmente Copyright Match para los vídeos subidos en privado en cuentas Plus y PRO.

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Acerca de David García Aristegui

David García Aristegui nació en 1974 y es Licenciado en Ciencias Químicas (Bioquímica) por la Universidad Complutense de Madrid. Publicó el libro ¿Por qué Marx no habló de copyright? (Enclave de Libros) en 2014, y desde entonces desgrana sus pensamientos a través de sus ya habituales artículos críticos en varios medios de comunicación. Destaca entre sus textos el capítulo sobre SGAE en CT o la Cultura de la Transición (DeBolsillo, 2012) o el prólogo para Criminales del copyright (Hoja de Lata, 2014). Fue el creador de uno de los pocos programas dedicados en exclusiva a la propiedad intelectual, Comunes. Actualmente imparte la asignatura de Propiedad Intelectual en el Grado de Creación Musical en la Universidad Europea de Madrid; colabora en Barrio Canino, realizado desde Ágora Sol Radio, y con los colectivos Ciencia Para el Pueblo y la Unión de Sindicatos de Músicos, Intérpretes y Compositoras. Su último trabajo ha sido el autoeditado Sin mono azul. Breve historia del sindicalismo en el trabajo cultural (1899-2015) y en el 2017 se publica, junto a Ainara LeGardon, SGAE: el monopolio en decadencia.
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9 respuestas a Flickr: dinero, comunidad y Creative Commons

  1. Mariana dijo:

    ¡Hola! Muchas gracias por citar mi post y continuar el debate.

    En mi opinión, tu perspectiva respecto a la complejidad de las licencias es errónea. Desde el punto de vista de su uso práctico, las licencias son exitosas porque precisamente se pueden aplicar con conocimientos casi nulos sobre derechos de autor. De hecho, en mi caso comencé a usarlas por allá por el 2007, cuando tuve mi primer blog y todavía no era ni por lejos activista de la cultura libre. Simplemente vi que otros bloggers usaban CC, di con el formulario para crear mi licencia y la agregué a mi blog como se agrega cualquier código html (te comento que además de no saber de derecho de autor, no sabía de html más que copiar y pegar código). Tanta gente ha hecho igual que yo, que hoy tenemos más de 800 millones de obras licenciadas y un ecosistema que nos permite a los trabajadores de la cultura apropiarnos de las herramientas con las que producimos (sumemos también el software libre).

    La complejidad del derecho de autor y conexos es innegable y las licencias CC tienen que lidiar con esa complejidad, que no es fruto de otra cosa que de las pugnas de intereses en el ámbito de la industria cultural. Si el sistema de derechos de autor es una extraña colcha de retazos, es por el diverso y contradictorio resultado de los conflictos en cada país y región, así como a nivel de los organismos internacionales.

    Como decimos muchas personas en la comunidad CC, las licencias son solamente un parche. En la última Summit de Creative Commons, las voces sobre todo del mundo menos desarrollado, propusieron trabajar por la reforma del derecho de autor. Quizás desde tu perspectiva en el continente europeo percibes que el movimiento es ahora menos intenso (seguramente hay cuestiones más urgentes por allá), pero si miras un poco hacia el sur, verás que está ganando terreno una perspectiva muy importante, en mi opinión, y es la del desarrollo. Acá realmente queremos cuestionar la PI como una traba para el desarrollo.

    Coincido contigo en que las trabajadoras y trabajadores de la cultura debemos organizarnos, junto con el resto de movimientos sociales y políticos. Pero debemos organizarnos para la emancipación y para la igualdad económica de todas y todos. No podemos ser un gremio más. No debemos dejar de lado a los usuarios y no debemos cesar de cuestionar el sistema injusto de propiedad intelectual.

    ¡Saludos!

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  2. ¡¡¡Hola!!! gracias por seguir el debate por aquí.

    Me voy a centrar en un párrafo de lo que has escrito: “hoy tenemos más de 800 millones de obras licenciadas y un ecosistema que nos permite a los trabajadores de la cultura apropiarnos de las herramientas con las que producimos”.

    Hablas de 800 millones de obras. No estaría mal saber cuántas son fotografías y cuantas audiovisuales, música, libros, etc. Por otra parte, no hay obras CC de éxito ni en cine, música o literatura, esto tendría que darnos que pensar ¿no?

    Cuando hablas de un ecosistema… ¿a qué te refieres? Y además de un ecosistema “que nos permite a los trabajadores de la cultura apropiarnos de las herramientas con las que producimos”. ¿Qué herramientas son esas? Eso se puede producir tanto si licencias con CC como si lo haces con “todos los derechos reservados”.

    Me surge la misma duda cuando leo que las CC fomentan la creatividad ¿¡!? ¿cuál es el mecanismo por el que las CC fomentan la creatividad? ¿las obras CC son más “influyentes”? ¿entonces por qué en el mainstream no hay obras CC?

    Hay que recordar que la propiedad intelectual (según la WIPO/OMPI) protege la expresión de las ideas, no las ideas en si mismas, es mucho menos restrictiva que en las caricaturas que se suelen hacer de ésta:

    “una vez que el autor revela su obra al público, toda idea contenida en la obra pasa al dominio público, y el autor debe contentarse únicamente con mantener el control sobre la forma con que vistió tales ideas” http://www.wipo.int/edocs/mdocs/mdocs/es/cdip_7/cdip_7_inf_2.doc

    Así las cosas, vemos que en realidad la PI no es un cierre o “cercamiento” a la creatividad, este es un mito más de los muchos que sume la cultura libre (como que la PI es censura, por ejemplo), a no ser que LA creatividad sea sólo hacer obras derivadas al estilo del hip-hop (es una opción, ni mucho menos la única) como remixes, mashups o los détournements de los pioneros Situacionistas.

    Un abrazo,
    David.

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    • Mariana dijo:

      Con ecosistema me refiero a que el uso de licencias libres no se limita al licenciamiento de las obras propias, sino que nos permite el acceso y reutilización de las 800 millones de obras de todo tipo generadas por otros autores (sería genial, sí, un estudio pormenorizado por sectores). Esas obras son herramientas para crear.

      Y no me refiero únicamente a la cultura del remix (de la cual veo que no tienes una buena opinión subjetiva y pretendes usar tal opinión personal como argumento). Me refiero a que la reutilización de obras culturales es necesaria para muchos tipos de trabajo intelectual y de hecho la legislación lo que hace es regular cómo se puede hacer esa reutilización: en qué condiciones es lícito adaptar, traducir, hacer usos transformativos, etc. Las obras libres no promueven, como parece que es tu opinión, una cultura de la no originalidad y de la falta de innovación, sino que democratizan algo que bajo el copyright solamente se puede hacer pidiendo permiso y/o pagando. En conclusión: adaptar, traducir y transformar sí se pueden hacer cuando la obra original tiene copyright, pero es un privilegio adquirido por quienes pueden conseguir los permisos o pagar los royalties. Las licencias libres ayudan a levantar esas barreras.

      El resto de tus argumentos responden a asuntos que no fueron planteados ni en mi post, ni en tu post, ni en mi respuesta a éste.

      En todo caso, de lo que has dicho te podría responder:

      Es más que claro que el derecho de autor aplica únicamente a obras y no a ideas. ¡Afortunadamente! Pero igual debemos estar alertas ante los excesos y abusos que se cometen en nombre de la propiedad intelectual, avanzando sobre las ideas y sobre el dominio público.

      Finalmente, hay muchas obras bajo licencias libres (no solamente CC) que no sólo son exitosas, sino también de excelente calidad.

      En software: las centenas de distros del sistema operativo Linux.
      Conocimiento libre: Wikipedia, sus millones de artículos, enorme comunidad e impecable reputación en comparación con, por ejemplo, la Británica.
      Música: Amanda Palmer en la mayoría de sus discos, R.E.M. en alguna oportunidad, así como montones de músicos (en Uruguay, pequeño país en donde vivo, tenemos contados a 57 músicos o bandas con CC, entre ellos algunos de los que hoy son nuestro “mainstream” nacional).
      Cine: TPB AFK, documental sobre The Pirate Bay, se exhibió en cines comerciales y fue al Festival de Sundance.
      Libros: Cory Doctorow, uno de los escritores de ciencia ficción más reputados hoy día. Además, te diré que tengo una biblioteca entera en CC en mi ordenador.
      Museos: revisa la iniciativa Europeana y te quedarás boquiabierto.
      Sin contar las iniciativas de acceso abierto a la investigación y la comunidad de recursos educativos abiertos.

      Si bien es cierto que ningún tanque de Hollywood, por ahora, utiliza licencias libres, la influencia global de este tipo de productos no es el indicador de éxito para la gran mayoría de los trabajadores culturales. Ni el copyright ni las licencias CC determinarán el éxito o fracaso de una obra, ni su calidad o influencia. Esto depende de otros factores que escapan al análisis de la propiedad intelectual. Tanto las licencias, como la demanda por una reforma en las injustas leyes de PI, son maneras de buscar un acceso más democrático a los bienes culturales.

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      • “democratizan algo que bajo el copyright solamente se puede hacer pidiendo permiso y/o pagando”

        ¿Qué problema hay en “pedir permiso”, es decir, en contactar con una persona para comentarle el uso que vas a hacer de su obra?

        Lo que subyace al conflicto en Flickr fue exactamente éste, que hasta la gente que licencia con CC quiere que le pidan “permiso” para ciertos usos de sus obras, cosa que a mí me parece más que razonable.

        Linux y Wikipedia son casos de éxito innegables, pero que no tienen NADA que ver con el uso de las CC en audiovisuales, música y literatura (y lo sabes). No se desarrollan películas, discos o libros como se desarrolla software libre o se actualiza una enciclopedia online, no tienen nada que ver, nada.

        El resto de ejemplos son totalmente anecdóticos (no has citado a Radiohead, ejemplo clásico, por lo menos en europa) y en el caso de Amanda Palmer o REM, tramposos: una vez que compañías de discos gastaron mucho dinero en promoción, ellos navegan la ola de la crisis de la industria haciendo determinados guiños. Dime por favor equivalentes a Amanda Palmer que desde el principio no se apoyaran en compañías al uso y utilizaran CC. No los hay, y me temo que salvo casos muy excepcionales, no los habrá.

        Me interesa muchísimo, eso sí, las 57 bandas o artistas CC en Uruguay… ¿donde puedo conseguir más información, por favor? ¿me pasas algunos enlaces? Y sobre todo ¿ quiénes son los mainstream de ese listado que utilizan CC?

        Por otro lado, Europeana es una iniciativa 100% institucional y pagada con dinero público, donde no hay discusión que ahí el uso de licencias libres es lo más acertado del mundo. Es como el caso de los científicos, cuya remuneración no depende de los derechos de autor, por lo que sus investigaciones deberían poderse acceder sin problemas, y ser obligatorio en el caso de las investigaciones pagadas con dinero público. Ahí estamos totalmente de acuerdo 😉

        El problema que veo es el uso de las licencias libres basado en mitos como “internet elimina intermediarios” o que “las licencias libres te dan más visibilidad”. Ambos se han demostrado radicalmente falsos.

        Un abrazo y seguimos con la discusión si te parce,
        David.

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        • Mariana dijo:

          En lo que tu te equivocas es en considerar que detrás de CC hay únicamente un “nuevo modelo de negocios”. Todos los usos educativos, científicos e institucionales que dejas de lado como no válidos porque son pagados con dineros públicos o sostenidos por comunidades, a mi me parece que son el valor más importante del licenciamiento libre. Haber llegado a convencer a gobiernos e instituciones de que no desperdicien los dineros públicos en iniciativas privadas y licenciamientos pagados, a mi sinceramente me parece estupendo. Haber convencido, además, de utilizar un sistema de licenciamiento estándar, con compatibilidad global, que justamente permite generar un sistema global de compartición, me parece un triunfo, no una merma en las licencias.

          El problema es que tu solamente lo miras desde el lado del “emprendimiento” y no ves a los trabajadores culturales como trabajadores, sino como emprendedores que viven de “las apuestas” de la industria cultural.

          Como te decía en mi comentario anterior, ni las licencias ni el copyright resolverán el problema de resolver el negocio en el ámbito digital. Las actuales aventuras digitales de la industria musical, como Spotify, si bien han dado bastante satisfacción a los usuarios, están basados en el copyright más estricto y están siendo manejados por entidades de gestión de derechos, majors y distribuidoras. Como verás, coincido contigo en que acá no hay la más mínima desintermediación. Pero en esta trampa no están interviniendo las licencias CC; todo lo contrario.

          En cuanto a querer que se soliciten ciertos “permisos” para usar las obras: en efecto, algunas licencias CC requieren permisos, por ejemplo para hacer usos comerciales, y el autor tiene todo el derecho a solicitar ese permiso. Sin embargo, te diré que si miras el informe sobre el estado de los comunes que te he citado (el que dice que hay 800 millones de obras bajo licencias CC), verás que más de la mitad fueron licenciadas con licencias libres.

          Finalmente, te dejo aquí el enlace al catálogo de música libre de Uruguay: http://www.creativecommons.uy/musica-uruguaya-con-licencias-creative-commons/

          Tenemos aquí bandas con mucho público, que editan independiente y que usan licencias CC. Por ejemplo, Cuatro pesos de propina, Carmen San Diego, Genuflexos, entre otras que aquí son importantes y completan aforos. Te cuento también que en el Cono Sur latinoamericano hay muchos artistas que ya tienen peso histórico y que si bien no usan licencias (no era algo al uso en su época), siempre movieron públicos multitudinarios editando con sellos propios y a veces sin campañas de marketing antes de sus recitales (caso de Los Redonditos de Ricotta, una banda muy copyright, pero muy independiente, que por supuesto se dio a conocer gracias al intercambio de cassettes en los años 80).

          Saludos!

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          • “En lo que tu te equivocas es en considerar que detrás de CC hay únicamente un “nuevo modelo de negocios”. Todos los usos educativos, científicos e institucionales que dejas de lado como no válidos porque son pagados con dineros públicos o sostenidos por comunidades, a mi me parece que son el valor más importante del licenciamiento libre.”

            Si a lo que te refieres es al Open Access en las publicaciones académicas, me temo que ha resultado ser un lucrativo modelo de negocio, también para las majors del sector. Si te interesa el tema te sugiero la lectura de “Abierto, libre… y público. Los desafíos políticos de la ciencia abierta” http://www.erevistas.csic.es/ficha_articulo.php?url=oai_revista1526:57&oai_iden=oai_revista1526 El tema es mucho más ambivalente de lo que parece a primera vista.

            Y muchas gracias por el enlace de música libre de Uruguay.

            Un abrazo,
            David.

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  3. Julio dijo:

    Esto de la “cultura libre” es una añagaza de los gigantes de Silicon Valley para que trabajemos gratis para ellos. Estas empresas luego monetizan nuestras creaciones de muy diversas formas. Flickr/Yahoo ha dado el cante porque pretendía vender las fotos en soporte físico sin ceder ni un ápice de las ganancias a los autores; pero otro tanto hace Google insertando publicidad sobre contenidos ajenos y todo el mundo le ríe la gracia. Casi toda la industria de Internet utiliza este esquema de lucrarse con el trabajo ajeno e introducirse como intermediario allí donde pueda para hacerse con el sector y concentrar progresivamente la riqueza mundial.

    Lawrence Lessig siempre ha sido un esbirro de las grandes corporaciones de Silicon Valley; el encargado de convencer a los panolis para que les cedamos nuestro trabajo y renunciemos al beneficio obtenido. Para hacer más efectivo el señuelo, lo ha envuelto con un discurso pseudorreligioso que apela a los sentimientos más nobles del ser humano. Así no sólo trabajaríamos gratis para ellos sino que llegaríamos a verlo como algo liberador. Lo sorprendente es que la izquierda haya comprado este discurso.

    Como los tiburones de Silicon Valley no tenían suficiente con los autores y los profesionales de la cultura, ahora también van a por todos los curritos. Para eso han inventado la “economía colaborativa”, con la que piensan convencer a todo el mundo para que trabaje para ellos sin contrato y por la simple subsistencia. Ahora los taxistas serán sus “mechanical turks” particulares en tanto encuentran la forma de prescindir definitivamente de ellos. Ya la mayoría estamos trabajando gratis para estas empresas, sin advertirlo, al rellenar “captchas” o utilizar sus servicios envenenados.

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  4. nova6k0 dijo:

    Llevo años escuchando la falacia de la defensa de la cultura y tal por parte de quienes licencian con copyright, que nadie con dos dedos de frente se cree (aunque los políticos de los partidos tradicionales, en buena parte si se lo crea)

    Te pones a decir que las licencias libres no fomentan la creatividad, bastante gracioso. Cuando por mucho que se diga los únicos que defendemos la verdad la cultura, nuestra obra y que la genta acceda a ella, sómos los que no necesitamos llorarle al Gobierno de turno, para que nos haga una ley que proteja nuestros privilegios. Es más las leyes de propiedad intelectual, siempre han buscado proteger a una élite y no a todos los autores. Élite desfasada en el tiempo, y además que son incapaces de adaptarse a las realidades existentes.

    Como autor, me toca las narices sobremanera cuando se generaliza de que estas leyes defienden a los autores. Cuando es falso. Y en especial, cuando las últimas reformas en España han permitido a autores con copyright, quedarse con dinero que no les pertenece (derechos anónimos, entre otros). Pasó con la SGAE y ahora con ese invento llamado “Canon AEDE”.

    Además tienes las narices de hablar de las licencias libres como las CC, diciendo que no le importa la cuestión del derecho moral o de autoría. Cuando precisamente el punto clave de una CC es el reconocer al autor (“CC By”) cosa que el copyright, que puramente es un derecho patrimonial (copyright -> derecho de copia) busca más la parte económica que el derecho moral (especialmente en EE.UU).

    Sobre el tema que le dices de casos de éxito en licencias CC, hay muy pocos. Pero es normal cuando la Industria de la propiedad intelectual ejerce de monopolio e impide a cualquiera que no piense como ellos.

    Y además otra falacia que se lleva diciendo sobre el copyright. Es que algo con copyright es algo de calidad. Cuando y sobre todo en las dos últimas décadas la Industria de la propiedad intelectual, sólo ha funcionado por dos cuestiones:

    – Publicidad
    – Aparentar una calidad en las obras, que realmente no existe.

    El problema de Internet para dicha Industria, no son las descargas sino que la gente tenga conciencia sobre como es y como funciona dicha Industria. Actores sobrevalorados, artistas que no tienen ni idea de cantar sino es con artificios como Antares Autotune o Melodine Cyclone, entre otros. Que sólo saben cantar en play-back salvo en contadas ocasiones,…

    Sobre el tema en sí de Flickr. Está bien siempre que Flickr respete la licencia. Es decir diga que el autor de la fotografía vendida es tal o cual y ponga un enlace a su web o blog, si tiene.

    Salu2

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  5. Buenas! Para aviar el debate…

    No suelo coincidir con muchas de las cosas que leo de David, pero con esta “Flickr no es una comunidad, es un negocio”, coincido plenamente. Como el blog no tiene obviamente licencia CC 😉 espero que consideres un uso justo esta obra derivada que hago de ella: “La propiedad intelectual no es una comunidad, es un negocio”.

    La propiedad intelectual no nace como respuesta a las demandas de los artistas, sino como estrategia de los intermediarios para seguir llenándose los bolsillo. No digo con esto que las CC sean la mejor opción, pero son la única alternativa que se ha popularizo en más de 300 años de sistema y que ha permitido a mucha gente que pensamos que las cosas no podían seguir igual comenzar a cambiar las cosas. ¿Qué esto puede permitir que algunos portales se aprovechen de ello? Sí, puede ser, y habrá que ver cómo lo evitamos. Pero creo que editoriales, discográficas y demás fauna lleva haciéndolo por siglos, esos son los verdaderos “esbirros”.

    Que el sistema no funcionaba no lo vino a predicar Lessig. Fue algo evidente. Muchos creadores en esta época en la que no hace falta que el disco te lo financie ninguna disquera o el libro te lo publique una editorial buscaron formas de difundir su trabajo al margen de los canales establecidos. Las Creative Commons vinieron a llenar ese vacío. De acuerdo que pueden tener errores, que nacen de un entorno defectuosos como es el mismo sistema de propiedad intelectual,… lo que quieran. De hecho, son licencias que aún están en constante discusión/evolución.

    Pero hoy por hoy es lo que tenemos para comenzar a trabajar. ¿Alguien propone otra cosa? Si como #Julio alguien piensa que monitorean esas licencias para robarnos el trabajo intelectual, pues no las uses. Pero si otros pensamos que son la mejor forma de defender que el conocimiento se crea colectivamente y pensamos que su acceso debe ser lo más abierto posible y que son mejor alternativa que el copyright, adelante también.

    Creo que en el terreno del software libre ha quedado demostrado el beneficio logrado y todo lo que se ha fomentado la creatividad en el terreno de la programación con la flexibilidad de las licencias. Quizás en el amplio terreno de la cultura aún no hay evidencias tan demostrables (para algunos incrédulos que aún se niegan a verlas), pero son poco años de este movimiento y apenas 10 de las licencias frente a más de 300 de control y monopolio del viejos y caduco sistema de propiedad intelectual.

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