La SGAE de nuevo debería cambiar de Presidente (sobre la carta de JL Acosta)

Unos comentarios de Ainara LeGardon por email han inspirado esta entrada en el blog. Nos vamos a hacer eco de la carta que el Presidente de la SGAE José Luis Acosta ha hecho llegar a las y los socios, con motivo de la aprobación por las Cortes Generales de la reforma de la Ley de Propiedad Intelectual (LPI).

Vamos a comentar algunos fragmentos significativos de esa carta, que demuestran que, de nuevo, la SGAE debería cambiar de Presidente y de rumbo con carácter de urgencia (ojo, recomendamos previamente la lectura completa de la carta).

Lo primero que queremos resaltar es que, de manera totalmente anacrónica, la SGAE sigue defendiendo con uñas y dientes su monopolio:

Durante la primera etapa de tramitación de la reforma, conseguimos nuestros objetivos prioritarios. En primer lugar, logramos evitar la entrada de nuevos operadores en el mercado de la gestión de derechos, demostrando al gobierno con argumentos econométricos que la existencia del actual modelo es imprescindible, y que el modelo de gestión colectiva es el más eficiente gracias a la reducción de costes de transacción que conlleva. ¿Se imaginan que a partir del 2015 cualquier persona física o jurídica pudiera gestionar derechos de autor? La utopía de una mejor gestión se vería rápidamente difuminada por la atomización y la ineficiencia, pero habiéndose llevado a la mayoría de autores de por medio, y con un grupo de despachos de abogados u otros interesados ávidos de proteger sólo los derechos de autor que fueran rentables.

Por otro lado, la SGAE continúa sin asumir que, en general, los procesos judiciales en los que se embarca no hacen si no aislar socialmente aún más a la entidad, siendo además muy discutible su legitimación procesal en numerosos casos, un tema que viene de antiguo:

En segundo lugar, se eliminó la pretensión de limitar nuestra legitimación procesal, ya que el anteproyecto de ley coartaba gravemente nuestra capacidad de actuación en procesos judiciales, despreciando la autorización administrativa. ¿Se imaginan Ustedes que en cada juicio la SGAE tuviera que entregar un documento acreditativo por cada titular de derechos que tuviera que defender? No en vano el Consejo General del Poder Judicial advirtió que esto sólo parecía servir para favorecer a determinados usuarios y que no veía en qué promovía la protección de los derechos de propiedad intelectual.

Para finalizar, la SGAE sigue queriendo que los autores de más éxito y las editoriales más poderosas sigan teniendo el mismo poder en la SGAE (a más recaudación, más votos y por tanto, más poder) sin que se establezcan mecanismos de contrapeso o para que al menos haya una mayor participación, independientemente de lo que un autor haya recaudado (según la propia SGAE, “sólo” el 46,44% de los socios cuyo repertorio ha producido derechos alguna vez no alcanzan el salario mínimo interprofesional):

[…] se logró convencer al Gobierno para evitar una injerencia injustificada en la regulación del voto de los socios, buscando aminorar el valor de los creadores de mayor talento y a los editores con mayor catálogo, lo que hubiera provocado una inseguridad y posible huida de los mismos a entidades de gestión de otros países.

La SGAE sigue sin atender las demandas sociales que reclaman desde hace ya muchos años cambios importantes en su funcionamiento y en su relación con la sociedad. Este ensimismamiento de la SGAE sólo tiene unos perjudicados: las y los autores.

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Acerca de David García Aristegui

David García Aristegui nació en 1974 y es Licenciado en Ciencias Químicas (Bioquímica) por la Universidad Complutense de Madrid. Publicó el libro ¿Por qué Marx no habló de copyright? (Enclave de Libros) en 2014, y desde entonces desgrana sus pensamientos a través de sus ya habituales artículos críticos en varios medios de comunicación. Destaca entre sus textos el capítulo sobre SGAE en CT o la Cultura de la Transición (DeBolsillo, 2012) o el prólogo para Criminales del copyright (Hoja de Lata, 2014). Fue el creador de uno de los pocos programas dedicados en exclusiva a la propiedad intelectual, Comunes. Actualmente imparte la asignatura de Propiedad Intelectual en el Grado de Creación Musical en la Universidad Europea de Madrid; colabora en Barrio Canino, realizado desde Ágora Sol Radio, y con los colectivos Ciencia Para el Pueblo y la Unión de Sindicatos de Músicos, Intérpretes y Compositoras. Su último trabajo ha sido el autoeditado Sin mono azul. Breve historia del sindicalismo en el trabajo cultural (1899-2015) y en el 2017 se publica, junto a Ainara LeGardon, SGAE: el monopolio en decadencia.
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Una respuesta a La SGAE de nuevo debería cambiar de Presidente (sobre la carta de JL Acosta)

  1. Eme Sax dijo:

    Esta gente defiende los intereses de 5 editoriales y unos pocos artistas millonarios. Cualquier solución pasa por otros intermedios (otras sociedades o sindicatos) que no defiendan a empresas o élites.

    Me gusta

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