Cuatro puntos que expuse en #7EIIIC

Resumen de los cuatro puntos fundamentales expuestos en mi conferencia Cultura libre ¿Lucha contra la mercantilización de la cultura o Caballo de Troya neoliberal? Quien desee recibir la presentación de apoyo con la que trabajé que por favor la pida en marxcopyright@gmail.com

– Fetichismo de licencias

Desde algunos sectores de la cultura libre pienso que se otorga una importancia desmesurada a las licencias libres. El uso de determinadas licencias tiene, hoy por hoy, muy pocas implicaciones prácticas para los medios y cabeceras que las usen, aunque esto pueda parecer sorprendente. Por ejemplo, medios tan dispares como La Marea, Estrella Digital, Eldiario.es, Diagonal o 20 Minutos utilizan licencias libres y tienen maneras de funcionar y líneas editoriales dispares.

Además, a efectos prácticos aunque estos medios fueran con “todos los derechos resercados” no cambiría absolutamente a la hora de citarlos. Las licencias libres, por tanto, no afectan a las cabeceras ni a quienes acceden a los contenidos de éstas. ¿A quién afectan las licencias libres, entonces? pronto lo veremos.

Sólo queremos insistir en que las licencias se aplican a un tipo especial de mercancías, los productos culturales. Y sólo con el uso de licencias libres es imposible revertir o modificar las relaciones de producción en las que se generan productos culturales como es el periodismo. Hay que erradicar la visión fetichista de las licencias libres.

– Obra colectiva y obra compuesta

En la Ley de Propiedad Intelectual hay varios tipos de obras. En el caso del periodismo, nos interesan especialmente dos, la obra colectiva y la obra compuesta. El 100% de los medios de comunicación en España se generan como una obra colectiva, lo que significa que es la empresa quien retiene la propiedad intelectual de las obras, quedándole al periodista sólo los derechos morales sobre sus trabajos. Si se quieren realizar cambios de calado en el periodismo no hay que centrarse en las licencias libres, hay que posibilitar total o parcialmente que los trabajos de los periodistas se hagan en el marco de una obra compuesta, con lo que retendrían la propiedad intelectual sobre sus obras. Ese simple cambio sí que tendría grandes implicaciones en las relaciones de producción en el periodismo, tanto para los periodistas en plantilla como para las y los freelances.

– Sin sindicatos ni comunidad, las licencias libres precarizan

Las licencias libres vienen de EEUU, donde hay sindicatos como la National Writers Association (el nombre de su cuenta de Twitter es BRILLANTE: @paythewriter). Aquí estamos adoptando lo peor de dos modelos: la liberalización de contenidos como en EEUU, pero sin sindicatos fuertes de freelances o entidades de gestión que entiendan que son las Creative Commons, como sucede en países como Francia, Suecia, Dinamarca u Holanda. El uso de licencias libres se confunde con el “todo gratis”, los trabajos se desvalorizan, y por ello periodistas como Jaime Alekos, David Fernández o la cooperativa DISO Press tienen problemas constantes debido a que los medios utilizan sus trabajos (licenciados con CC) y no quieren remunerales por ello. Por tanto, para los periodistas y freelances el uso de licencias libres SÍ que tiene implicaciones prácticas: precariza aún más su actividad.

– No necesitamos licencias, necesitamos sindicatos

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Acerca de David García Aristegui

David García Aristegui nació en 1974 y es Licenciado en Ciencias Químicas (Bioquímica) por la Universidad Complutense de Madrid. Publicó el libro ¿Por qué Marx no habló de copyright? (Enclave de Libros) en 2014, y desde entonces desgrana sus pensamientos a través de sus ya habituales artículos críticos en varios medios de comunicación. Destaca entre sus textos el capítulo sobre SGAE en CT o la Cultura de la Transición (DeBolsillo, 2012) o el prólogo para Criminales del copyright (Hoja de Lata, 2014). Fue el creador de uno de los pocos programas dedicados en exclusiva a la propiedad intelectual, Comunes. Actualmente imparte la asignatura de Propiedad Intelectual en el Grado de Creación Musical en la Universidad Europea de Madrid; colabora en Barrio Canino, realizado desde Ágora Sol Radio, y con los colectivos Ciencia Para el Pueblo y la Unión de Sindicatos de Músicos, Intérpretes y Compositoras. Su último trabajo ha sido el autoeditado Sin mono azul. Breve historia del sindicalismo en el trabajo cultural (1899-2015) y en el 2017 se publica, junto a Ainara LeGardon, SGAE: el monopolio en decadencia.
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