La relación entre autores y sindicatos en España

A comienzo de los años veinte, la Sociedad de Autores contemplaba cómo surgían en el seno del mundo artístico intentos de organización sindical. La publicación oficial La Propiedad Intelectual dio a la luz artículos de reflexión acerca de lo que llamaba «sindicalismo intelectual» en un tono marcadamente crítico. A la luz de la experiencia de la propia SAE, resulta curioso leer comentarios como éste: «La Junta que nos precedió tuvo que luchar con la formación de los sindicatos de cuantos elementos integran la vida del teatro, que aun siendo legítimas sus aspiraciones, dificultaban el desarrollo normal de estos negocios y, por consecuencia, en perjuicio evidente de nuestros intereses». Más acerbas se hicieron las críticas comentando el ingreso de la Sociedad de Artistas Franceses en la CGT: «Las asociaciones de intelectuales sólo deben federarse con sus afines, con aquéllas que están inspiradas en los mismos propósitos, que tienen los mismos intereses que defender y que están obligadas a mantener por propia conveniencia, en la mayor altura posible el respeto a la propiedad intelectual. Éste es el único sindicalismo que pueden aceptar los intelectuales del arte».

Por desgracia una desconocida para el gran público, los textos de la historiadora Raquel Sánchez García son de los mejores trabajos que tenemos en este país sobre la historia de la propiedad intelectual. La cita con la que abrimos esta entrada pertenece a La Sociedad de Autores Españoles (1899-1932) , un repaso interesantísimo a los orígenes de la SGAE. Otro trabajo imprescindible de ella es La propiedad intelectual en la España contemporánea, 1847-1936. En el 2008 publicó el libro El autor en España (1900-1936)que es una magnífica síntesis de sus trabajos académicos:

autorDe la contraportada:

“Mariano José de Larra afirmó una vez que escribir en España era llorar. Con esta frase describía la tónica general de las penurias padecidas por quienes se dedicaban a la literatura en la España decimonónica. Sin embargo, desde finales del siglo XIX y ya de forma clara en la primera mitad del siglo XX, la situación empieza a cambiar para los autores, pues el trabajo de escritor se va a ir convirtiendo en un oficio.

El presente ensayo analiza desde una perspectiva histórica y sociocultural la profesionalización del escritor. No se trata de llevar a cabo una historia de la literatura del primer tercio del siglo pasado, sino de realizar una historia del contexto económico y cultural de esa literatura. Este libro analiza no solo al autor en tanto que productor, sino cómo, con más o menos fortuna, los escritores pudieron ganarse la vida a través de distintos oficios relacionados con la escritura. Se estudia, por tanto, la vinculación existente entre el autor y los editores, la importancia de estos últimos como difusores de las obras, y la creación de asociaciones para la protección de los derechos de los autores como la SAE y la SGAE. En definitiva, se pretende ofrecer una amplia perspectiva de la irrupción del mercado en la creación artística, irrupción que en no pocas ocasiones ha conducido, inevitablemente, a una diferenciación creciente entre la literatura de alta calidad, minoritaria, y la literatura popular, entendida como producto de consumo”.

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Acerca de David García Aristegui

David García Aristegui nació en 1974 y es Licenciado en Ciencias Químicas (Bioquímica) por la Universidad Complutense de Madrid. Publicó el libro ¿Por qué Marx no habló de copyright? (Enclave de Libros) en 2014, y desde entonces desgrana sus pensamientos a través de sus ya habituales artículos críticos en varios medios de comunicación. Destaca entre sus textos el capítulo sobre SGAE en CT o la Cultura de la Transición (DeBolsillo, 2012) o el prólogo para Criminales del copyright (Hoja de Lata, 2014). Fue el creador de uno de los pocos programas dedicados en exclusiva a la propiedad intelectual, Comunes. Actualmente imparte la asignatura de Propiedad Intelectual en el Grado de Creación Musical en la Universidad Europea de Madrid; colabora en Barrio Canino, realizado desde Ágora Sol Radio, y con los colectivos Ciencia Para el Pueblo y la Unión de Sindicatos de Músicos, Intérpretes y Compositoras. Su último trabajo ha sido el autoeditado Sin mono azul. Breve historia del sindicalismo en el trabajo cultural (1899-2015) y en el 2017 se publica, junto a Ainara LeGardon, SGAE: el monopolio en decadencia.
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